En La Antigua Guatemala usted puede realizar un recorrido por las calles y avenidas de esta ciudad colonial para conocer algunos lugares en los que tuvo presencia el Santo Hermano Pedro; visitar el Santuario donde se encuentran sus restos; y conocer lugares en los que, a ejemplo de sus principios de caridad y misericordia, se continúa con la obra caritativa hacia los más pobres y desamparados. También, para visitar las Iglesias y Templos en los que se manifiesta gran religiosidad de los feligreses.
En esta recopilación se hace una breve descripción relacionada con la presencia del Santo Hermano Pedro en los siguientes lugares, constituyendo únicamente una orientación de un recorrido peregrino.
Telares de Don Pedro de Armengol
El 4 de septiembre de 1651, el Hermano Pedro se dedicó a trabajar como tejedor en el obraje de paños que se encontraba cerca de la entrada a la ciudad. El dueño del obraje era el Alférez Don Pedro de Armengol.
En los telares trabajaron más de cuatrocientos esclavos y forzados (presos) provenientes de las ocho cárceles de la ciudad. El Hermano Pedro trabajó en el obraje hasta el año 1653, dando ejemplo de bondad y rectitud a todos. Terminada su tarea ayudaba a los más necesitados y luego rezaba su rosario y leía un librito espiritual.
Ese lugar fue el primer campo misionero del Hermano Pedro ya que allí Él se improvisó como catequista de los trabajadores. Todos le miraban como virtuoso y así le respetaban y querían. Todas las obras de caridad que después ejercitó en su hospital las realizaba allí con aquellos pobres presos.
Los telares de Don Pedro de Armengol sufrieron daños considerables por el terremoto ocurrido en 1773, por lo que en la actualidad se encuentran en ruinas.
Estas ruinas son las únicas que quedaron de pie, y están cerradas al público.
El 18 de septiembre de 1649, con el deseo de llevar el evangelio a las Indias, Pedro de Betancourt (el Hermano Pedro) se embarcó en la ciudad de Vilaflor, Tenerife, Islas Canarias, España, con destino a Honduras, pero teniendo que llegar primeramente a La Habana, Cuba. En espera de continuar el viaje aprendió el oficio de tejedor. Al escuchar el nombre de Guatemala decidió dirigirse a esa ciudad.
Después de desembarcar en el Puerto Trujillo, Honduras, se dirigió inmediatamente a pie hacia Guatemala.
Siguió su camino hacia la ciudad de Santiago de los Caballeros (actualmente La Antigua Guatemala), a la que llegó el 18 de febrero de 1651. Mientras estaba postrado besando el suelo sobre el Puente de las Monjas de la Concepción o del Matasano, un fuerte temblor estremeció la ciudad. El Hermano Pedro, lleno de susto y confusión, pensó que esto sucedía por ser Él un gran pecador. Arrodillado, pidió a Dios perdón y misericordia.
En la actualidad, en este lugar se encuentra una escultura dedicada al Hermano Pedro.Después de su largo y aventurado viaje, el Hermano Pedro, cansado y enfermo, entró a la ciudad de Santiago de los Caballeros. Recién llegado, fue al Hospital Real para sanar.Cuando el Hermano Pedro recuperó su salud y salió del Hospital, experimentó los muchos peligros a los que estaban expuestos los convalecientes, especialmente los forasteros y desvalidos, quienes no tenían quien los cuidara ni les diera un alimento adecuado.
El tiempo de la convalecencia fue para el Hermano Pedro una dura experiencia, porque para sobrevivir tuvo que pedir limosna y comía como pobre en la portería de San Francisco. En las noches, no tenía un lugar apropiado para descansar y se iba para el santuario de El Calvario. Compartió el destino de muchos menesterosos que vagaban por las calles y dormían debajo de los portales.
El Hermano Pedro había aprendido en la escuela de la experiencia a ser caritativo, porque durante el tiempo que estuvo enfermo en aquel Hospital observó lo que padecían las personas que no tenían quien las socorriera. Dedicó los primeros días de su convalecencia para visitar los templos, santuarios, lugares piadosos y hospitales.
El Hospital Real de Santiago sufrió daños considerables por el terremoto ocurrido en 1773, por lo que en la actualidad se encuentra en ruinas. Esas ruinas están cerradas al público.
Iglesia de la Merced
En 1658, el Hermano Pedro recibió como limosna de generosos vecinos cuarenta Pesos que destinaría para la compra de un pequeño terreno con su rancho de paja y que sería utilizado como hospital de convalecientes.
El Hermano Pedro, feliz por la ayuda recibida, corrió a agradecer a la Virgen de la Merced, enseñándole el dinero.
En la actualidad, la Iglesia de la Merced es muy visitada por los fieles devotos para venerar a la imagen de Jesús Nazareno, y a la imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, Patrona de la ciudad.
El 3 de abril de 2004, el Consejo Municipal de la ciudad colonial proclamó a Jesús Nazareno de la Merced como Protector e Intercesor de los Antigüeños.
Iglesia y Convento de la Compañía de Jesús
En 1652, con el deseo de ser sacerdote, el Hermano Pedro inició sus estudios en el Colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús. Soportando muchas adversidades, el primer año tuvo que ser de introducción y nivelación ya que Él apenas sabía leer y escribir. Aunque estudiaba mucho nunca pudo aprender los nominativos del latín, y cuando con mucho estudio había aprendido un nominativo o dos de memoria, al otro día se le habían olvidado totalmente. Sus condiscípulos, aunque lo respetaban, no dejaban de reírse de Él.
Al ver desalentado al Hermano Pedro por la dificultad en el estudio, un Hermano Terciario le aconsejó abandonar el Colegio y trasladarse al Calvario porque allí tenía una cátedra donde aprender, señalándole una imagen de Jesús Crucificado y explicándole la doctrina de la Cruz; también le recomendó tomar el hábito de la Tercera Orden de Penitencia de San Francisco.
El Hermano Pedro, afligido y lloroso, viendo que no avanzaba en el estudio y que era casi imposible aprender la gramática del Latín, a mediados de 1654, decidió dejar el estudio y solicitar el hábito de aquella Orden.
La Iglesia y Convento de la Compañía de Jesús sufrieron daños considerables por el terremoto ocurrido en 1773. En la actualidad, esta Iglesia se encuentra en ruinas. La reconstrucción de esas ruinas está a cargo de la Cooperación Técnica Española. Esas ruinas están cerradas al público.
En 1997, se inauguraron los trabajos de reconstrucción del Convento de la Compañía de Jesús y la apertura del Centro Iberoamericano de Formación de la Agencia Española para la Cooperación Internacional.